Hace muchos años, un barco partió de Veracruz rumbo a España, cargado de riquezas y tesoros. Pero el viaje no fue como se esperaba: piratas atacaron la embarcación con la intención de robar todo lo valioso. La tripulación fue masacrada, y la nave quedó sumida en el caos.
Entre los objetos saqueados, viajaba una imagen de la Virgen del Carmen. Milagrosamente, la Virgen no fue robada ni dañada. La corriente la llevó hasta las aguas que rodean Teziutlán, donde finalmente llegó a la orilla, como si su destino hubiera sido proteger a ese pueblo.
Desde entonces, los habitantes de Teziutlán veneran a la imagen bajo el nombre de La Generala, reconociéndola como una protectora del pueblo. Cada año, durante la festividad del 16 de julio, se realiza una procesión en su honor. Se dice que aquellos que muestran respeto y fe hacia la Generala reciben su protección, y que su presencia inspira tanto temor como gratitud por su poder y milagros.

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