Este mito es el origen mismo de México-Tenochtitlan y de la identidad mexicana. Los mexicas vivían en Aztlán, un lugar mítico que representaba su pasado ancestral. Huitzilopochtli, su dios solar y de la guerra, les ordenó dejar esa tierra y peregrinar hasta encontrar el sitio donde debían fundar una gran ciudad. La señal sería clara: un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente.
Durante años vagaron por distintas regiones, enfrentando hambre, batallas y la hostilidad de otros pueblos que los consideraban intrusos. Incluso llegaron a ser sometidos por señoríos más poderosos, como el de Azcapotzalco. Sin embargo, siempre conservaron la esperanza en la promesa divina.
Finalmente, al llegar al valle de México, observaron en un islote del lago de Texcoco la señal profetizada: el águila posada sobre el nopal con la serpiente entre sus garras. Allí, en medio del agua, fundaron México-Tenochtitlan en 1325. El mito refleja no solo un mandato religioso, sino también el triunfo de la resistencia y la perseverancia de los mexicas. Hoy, esta imagen se convirtió en símbolo nacional y aparece en la bandera de México, como representación de los orígenes sagrados del país.

0 Comentarios