El mito del Tlacuache y El Fuego

 


En los tiempos antiguos, los hombres no tenían fuego y sufrían frío y hambre. El fuego estaba guardado celosamente por los dioses o por seres sobrenaturales que no lo compartían. Fue entonces que el tlacuache, astuto y compasivo, decidió robarlo para entregárselo a la humanidad.

Con gran sigilo, tomó una brasa y la escondió en su cola peluda, corriendo velozmente para escapar. El calor le quemó el pelo, dejándole la cola pelada para siempre, como aún hoy la tienen los tlacuaches. Gracias a su valentía, los hombres pudieron cocinar, calentarse y protegerse de la oscuridad.

Por esta hazaña, el tlacuache es recordado en la tradición oral como un héroe civilizador. Aunque para muchos es un animal despreciado, para las culturas originarias fue símbolo de astucia, valentía y sacrificio en favor de la comunidad.

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